Hugo Baltazar Toledo Farías
Hugo Baltazar Toledo Farías
Hugo Baltazar Toledo Farías
Hugo Baltazar Toledo Farías
Hugo Baltazar Toledo Farías
Autor: Rodolfo Knittel
Título: Agencia de vapores en 1899
Fecha: 1899
Autor: Anónimo
Título: Mercado Municipal y edificio municipal
Fecha: ca. 1956
Hugo Baltazar Toledo Farías
Hugo Baltazar Toledo Farías
Hugo Baltazar Toledo Farías
Hugo Baltazar Toledo Farías
Hugo Baltazar Toledo Farías
Autor: Rodolfo Knittel
Título: Agencia de vapores en 1899
Fecha: 1899
Autor: Anónimo
Título: Mercado Municipal y edificio municipal
Fecha: ca. 1956

Feria Fluvial

Costanera Arturo Prat 479

Desde el año 2009 es considerada Monumento nacional, en la categoría de «Zona Típica», tal como lo conocemos en la actualidad. Fue parte de la remodelación de la costanera, tras el terremoto de 1960, donde se encontraba el malecón construido debido al incendio de 1909, lugar al que llegaban los botes. Por ello, aún es común entre los más “antiguos de la ciudad” no referirse a la feria como feria fluvial sino que utilizan la frase “vamos a los botes”.

 

Una mención especial, en el caso de la ciudad de Valdivia, es el comercio vía el río y la Feria Fluvial. Mariño de Lobera, militar y cronista español, dice al respecto “­…Es la ciudad muy regalada de pescados; y no menos de mucho marisco, que sacan los indios entrando doce brazadas debajo del agua”(Crónica del Reino de chile, 1865).

 

Según relata Rosales: “La abundancia de pescado en el río y en el puerto era el regalo de la ciudad; la abundancia se experimentaba en que cada semana entraban por el río cien canoas cargadas de pescado, frutos de la tierra y legumbres…” (Rosales, TI p464) descripción en la cual podemos encontrar, quizás, el origen la feria fluvial.

 

Nuestra Feria Fluvial surge en torno al río como eje de comunicación, tanto en el periodo precolombino como tras el inicio del proceso de conquista y con ello el establecimiento, primero de la ciudad y más tarde de la plaza; el río fue y ha sido una vía a través de la cual diversas comunidades se comunican entre sí. Quizás en la actualidad nos cuesta dimensionar la importancia que, en otros tiempos tuvo esta vía.

 

Pensemos, por un momento en un Valdivia sin puentes, para el desplazamiento de la población desde Isla teja, Collico o Las Ánimas se utilizaban los llamados balseos; “Balseo Sheihing”, “La Peña” en calle General Lagos, “La Muñeca” en calle Arica o “Los Pelues”, los cuales, dependiendo de las condiciones climáticas eran en sí una aventura.

 

Por ende, no fue extraño que en las riberas del río se haya ido gestando lo que en la actualidad constituye esta feria y que partió, si nos atenemos al archivo fotográfico, con el arribo de botes provenientes de distintos puntos del entorno a una de las riberas del río como; Carboneros, Punucapa, Cabo Blanco, se desplazaron los pequeños productores con hortalizas, flores, pescados y mariscos, quesos, miel y la infaltable chicha de manzana proveniente de Punucapa. Un colorido espectáculo que se desarrolla ininterrumpidamente durante todo el año y que incluso ha sido inmortalizada por Schwenke y Nilo “Llueve, llueve y los alemanes, van a comprar pescado los viernes en el mercado fluvial” (Schwenke y Nilo, lluvias del sur)

 

Fuente: Lorena Liewald Dessy, Directora Pedagogía de Educación Media en Historia y Geografía Universidad San Sebastian

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